Españoles en la Antártida


VIAJEROS ANTÁRTICOS

España Antártida

Esta semana viajamos al continente antártico para narrar algunos hechos curiosos. Y concretamente narraremos algunos viajes por mar que fueron llevados a cabo por españoles en la zona.

Hoy nadie duda que el primero en llegar al polo sur fue el noruego Ronald Admunsen, quien logró tal proeza en 1911. Los ingleses, capitaneados por Robert Scott serían segundos, aunque tendrían un terrible final.

Pero Admunsen no fue el primero en surcar las aguas de la zona, pues españoles, holandeses e ingleses entre otros también surcaron las aguas que rodean al continente antártico. Y de todos ellos, los españoles serían de los primeros, aunque como en otras ocasiones, navegasen sin saber lo que tenían delante. Ellos transmitirían a Europa las primeras noticias de un “nuevo” continente; La Antártida. Veamos algunos ejemplos:

¿MAR DE HOCES?

En la actualidad, se utiliza el término Pasaje de Drake para hacer referencia a la masa de agua que separa el continente americano de la Antártida. Concretamente entre el cabo de Hornos y las Islas Shetland del Sur. El nombre hace referencia a Francis Drake un corsario inglés que por lo que he podido leer, no está claro si llegó a cruzarlo en 1577.

Pero sea esto cierto o no, hubo con anterioridad un navegante español que sí que surcó estas aguas.  Se trata de Francisco de Hoces.

Mar de Hoces América Antártida

Mar de Hoces o Pasaje de Drake, masa de agua que separa América de la Antártida.

En 1525, Francisco fue incluido en una expedición con destino a colonizar las islas Molucas (actual Indonesia), en disputa entre España y Portugal. Como capitán del navío San Lesmes, al intentar cruzar el estrecho de Magallanes, una tormenta lo empujó al sur. La embarcación acabó incluso más al sur del cabo de Hornos, más allá de 55 grados de latitud sur.

Lamentablemente, no hay información clara que indique hasta qué latitud Francisco de Hoces navegó, sin saber si pudo haber atisbado la Antártida, lo que le hubiera convertido en su descubridor. Tras navegar por la zona, sí se sabe que volvió al estrecho de Magallanes, donde al tiempo fue relevado por enfermedad. Aunque se salga del alcance de esta entrada, comentar que, en 1526, el San Lesmes desapareció en otra tormenta, pero se cree que la nave siguió vagando por el océano Pacífico y que incluso pudo haber acabado en Nueva Zelanda y Australia. De ser así sería una gesta increíble, aunque no podemos afirmarlo.

Lo que sí podemos afirmar es que el Pasaje de Drake debería ser llamado Mar de Hoces en honor al capitán de la expedición, ya que lo surcó más de medio siglo antes que el corsario inglés. He de señalar que algunas fuentes sí que reconocen este nombre, pero basta revisar la bibliografía en general para observar que Drake sigue primando.

GABRIEL DE CASTILLA

Poco se sabe de este militar y navegante salvo que nació en Palencia alrededor de 1577. Sus incursiones le llevaron por el sur del Atlántico y el Pacífico, por lo que no es raro pensar que pudiese haber llegado a la Antártida.

Pese a que la información disponible es confusa y no nos permite ser categóricos, se sabe que partió de Valparaíso (Chile) en 1603, a cargo de tres navíos. Se cree que el objetivo de la expedición era patrullar las aguas para luchar contra la piratería, concretamente holandesa. La misión había partido del Virrey de Perú, Luis de Velas y Castilla, primo de nuestro protagonista.

Shetland del Sur

Localización del archipiélago de las Shetland del Sur

¿Qué pasó con la misma? Como en tantas otras ocasiones, las inclemencias del tiempo le jugaron una mala pasada y una tormenta dispersó la flota. De este modo, acabaron en zonas alrededor de los 64 grados de latitud sur. Y en esa zona, en el mismo 1603, se cree que avistaron el archipiélago antártico de las Shetland del Sur.

Por lo que parece ser, un holandés participante en aquella expedición dejó escrito que los barcos españoles habían llegado a tierras donde abundaba la nieve. Esto queda reforzado con otros documentos holandeses de la época, los cuales señalan la existencia de enormes extensiones de terreno heladas por debajo de los 64 grados de latitud sur. Incluso mencionaron la existencia de enormes montañas.

A pesar de ello, la falta de datos más específicos no ha permitido asegurar que Gabriel de Castilla y su tripulación fueran los primeros en divisar y “descubrir” el continente antártico. Además, hay otro detalle que paso a narrar.

En 1599, un holandés de nombre Dirk Gerritsz, acabó por la zona de las Shetland del Sur tras haber sido desviado por otra tormenta. De nuevo, pese a que hay algunos indicios, no son suficientes para asegurar que así fuera. Pero en el caso de que queramos creer esta información, Dirk sería el primero del que se tiene constancia en haber divisado tierras de la Antártida.

LOS HERMANOS GARCÍA DE NODAL

El último gran caso que vamos a narrar corresponde a los hermanos Gonzalo y Bartolomé García de Nodal. Habían nacido en 1569 y 1575 en Pontevedra y entrados el siglo XVII, eran unos experimentados marinos.

En 1618, el holandés Willem Schouten publicó una relación de su viaje por el sur del continente americano, donde habían dado el nombre de cabo de Hornos a una de estas zonas. Nombre que sigue utilizándose, por cierto. El monarca español de la época, Felipe III, al saber de ella, encargó a los hermanos García de Nodal una expedición a esa región para explorarla y cartografiarla. A bordo de dos carabelas, Nuestra Señora de Atocha y Nuestra Señora del Buen Suceso partieron en el mismo 1618.

Islas Diego Ramírez

Mapa con la posición de las islas de Diego Ramírez

Su trabajo fue minucioso y así nos han llegado estudios hidrográficos y cartográficos precisos. Bautizaron como estrecho de San Vicente al que hoy se conoce como de Le Maire, determinaron con gran precisión la posición del cabo de Hornos y recogieron muestras botánicas y de animales para su estudio. Incluso llegaron a tomar contacto con poblaciones indígenas de la zona.

Pero lo más espectacular de su viaje tuvo lugar cuando en 1619 avistaron las islas de Diego Ramírez. Islas bautizadas en honor del piloto de la expedición, Diego Ramírez de Arellano. Por cierto, estas islas se sitúan más allá de los 56 grados de latitud sur.

Pese a esto, no se les considera que llegaron a la Antártida debido a que las Diego Ramírez se consideran como el punto más austral de América. Aun así, los he incluido porque la información suministrada tras el viaje fue tan minuciosa que estoy seguro que fue extremadamente útil para que años más tarde otros intrépidos navegantes viajaran por sus aguas. Y aquí se destaca el archiconocido James Cook, quien no superó esta marca hasta siglo y medio después del viaje de los hermanos García de Nodal.

ESPAÑA Y LA ANTÁRTIDA EN LA ACTUALIDAD

Viajemos al siglo XXI para mencionar de forma somera los lazos que todavía unen a España y el continente antártico.

Desde finales de los años 80 del siglo XX, España inauguró dos bases antárticas con carácter científico.

La primera fue la de Juan Carlos I en la isla Livingston y la segunda la Gabriel de Castilla, uno de nuestros protagonistas de la presente entrada, en la isla decepción. Ambas islas pertenecen al archipiélago de las Shetland del Sur y las instalaciones sólo están operativas durante los meses de verano australes. He de mencionar también, que España gestiona un campamento científico temporal en la península Byers de la mencionada isla Livingston.

Islas Shetland del Sur

Islas Shetland del Sur. España tiene dos bases científicas y un campamento en las Islas Decepción y Livingston.

Según la página web del ministerio de ciencia e innovación español, las bases realizan estudios diversos en campos de la geología, biología, glaciarismo, estudios de atmósfera, estudios químicos, estudios de impacto humano, ingeniería de comunicaciones, meteorología, cambio climático, vulcanología, geodesia, hidrografía y oceanografía. La Juan Carlos I está asociada al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Gabriel de Castilla tanto al CSIC como al ejército de tierra.

Por último, se cuenta con dos Buque de Investigación Oceanográfica de apoyo, el Las Palmas (A-52) y el Hespérides (A-33)

Así que como hemos podido ver a lo largo de la entrada, los lazos de España y la Antártida son más abundantes de lo que se suele conocer. Os animo a seguir indagando y a comentar qué os ha parecido la entrada.

¡Nos vemos la semana que viene!

BIBLIOGRAFÍA

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Acerca de Mjolnirx

Apasionado de la historia y muy curioso.
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