Países fantasma (III)


GEORGIANOS, SUROSETAS Y ABJASIOS

Abjasia Osetia del Sur

Saludos una semana más y bienvenidos a la penúltima entrada de 2019. Rescato para la ocasión la sección de “países fantasma”, englobando estados que pese a existir, no cuentan con pleno reconocimiento internacional. Y en esta ocasión, toca viajar al Cáucaso, concretamente al estado georgiano, la patria de Stalin, para ver dos ejemplos. Hoy hablaremos de Abjasia y Osetia del Sur.

UN PUNTO DE PARTIDA EN COMÚN

Antes de particularizar en cada estado, me gustaría hacer un breve repaso histórico. El Cáucaso siempre fue un foco de problemas para los distintos gobernantes rusos, sobre todo a partir de intentar extender su influencia en la zona en los siglos XVIII y XIX. La caída de esta dinastía durante la revolución rusa, alteró la distribución de poder de la zona y surgiendo diversas Repúblicas Socialistas Soviéticas. En 1918 lo haría la de Osetia y en 1921 la de Abjasia. Ambas llegaron a diversos acuerdos con la república socialista de Georgia, otro ente de nueva creación, pero he de señalar que a su vez, estas tres repúblicas junto a Armenia y Azerbaiyán, formarían parte de un ente mayor, la República Federal Socialista Soviética Transcaucásica entre 1922 y 1936.

URSS Caucaso

Mapa con las diversas Repúblicas Soviéticas existentes dentro de la Unión Soviética

La URSS, ya bajo Stalin, sabiendo del nacionalismo de esta y otras regiones, aplicó una reorganización administrativa muy curiosa. Las nuevas repúblicas, en vez de quedar delimitadas por razones históricas y culturales, quedaban divididas siguiendo otros criterios, de modo que se dividía a esta población potencialmente nacionalista entre varios estados, siendo su poder muy inferior por ello. Así, en 1928, Osetia fue dividida en dos trozos, quedando el norte dentro de la federación rusa y la zona sur dentro de Georgia. Siguiendo un principio similar, en 1921, la autonomía de Abjasia sería reducida y subordinada a Georgia, provocando la ruptura de acuerdos alcanzados entre ambas repúblicas.

Bajo esta nueva situación, tanto abjasios como surosetas (osetios del sur) protestaron e incluso llegaron a sufrir diversos tipos de represión por parte de Georgia, principalmente entre los años 1937 y 1978. Ya bajo Gorbachov y con las políticas de Glasnost y Perestroika (apertura política y reestructuración económica), abjasios y surosetas volvieron a reivindicar sus derechos en 1988, provocando el surgimiento de un nacionalismo opuesto en Georgia y de nuevo encontronazos. Curiosamente, el rechazo de ambas regiones a Georgia llegó a ser tal, que en el referéndum de octubre de 1990, llegaron además de buscar su continuidad en la URSS, a pedir su anexión a Moscú.

Pero la URSS acabaría desapareciendo a finales de 1991, surgiendo la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en la cual se basaron hasta 15 estados para declarar su independencia, entre ellas la misma Georgia, incluyendo de nuevo a Osetia del Sur y a Abjasia. Estas dos regiones, maniobraron declarando su independencia a finales de 1991 y mediados de 1992 respectivamente. Como os podéis imaginar, la cosa iba a acabar mal. Y Georgia respondió atacando militarmente ambas regiones, siguiendo lo que se ha conocido como campaña de georgianización.

INICIOS DE UN CONFLICTO

Antes de seguir con los hechos, hay un factor muy importante a tener en cuenta. Con la caída de la URSS, una importante cantidad de países del cinturón de la nueva Rusia fueron objetivo de los intereses de EEUU. Los yanquis fueron extendiendo sus tentáculos y pronto ofrecieron apoyo a diversas naciones en sus disputas. Georgia fue una de ellas. Mientras que Abjasia y Osetia del Sur presentan simpatías rusas, Georgia ha buscado alinearse más claramente con EEUU, lo que nos puede ayudar a entender los intereses que hay detrás de esto.

Georgia Abjasia Osetia

Imagen con el territorio de Georgia con Abjasia y Osetia del Sur

Pero como quiera que sea, tras la independencia de ambas repúblicas, estallaron las hostilidades con Georgia.  La primera y más importante fue la conocida como guerra de Abjasia, iniciada al enviar Georgia tropas a esta región. Tras más de un año de hostilidades, en 1994, tras la mediación de Rusia, la ONU y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), se llegó a un acuerdo en el que se reconocía un estatus político especial a Abjasia y se paralizaban temporalmente las hostilidades. Osetia quedaba igualmente en una calma tensa.

Pero pese al esfuerzo, no era una solución definitiva. En 2004, llegó a la presidencia de Georgia el occidentalista Mikheil Saakashvili, quien orientó su política a ejercer un mayor control en estas zonas, destacando Osetia del Sur. En 2008, bajo diversos pretextos, como por ejemplo el restablecimiento del orden constitucional en la región, Georgia mandó un contingente militar a la capital de suroseta, Tsjinvali. Usando como justificación el daño que se estaba haciendo a población civil étnicamente rusa, Rusia envió un contingente militar a los pocos días, incluyendo zonas de Abjasia en manos de paramilitares georgianos.

Osetia

Localización de ambas Osetias, cuya división viene de la época de la URSS

El ejército georgiano se replegó y comenzó una guerra propagandística en los medios, con Occidente criticando a Rusia y ella, asimismo, criticando a Georgia y a Occidente. Por suerte, el conflicto no degeneró mucho más y una semana más tarde se puso fin a las hostilidades. El gobierno georgiano presentó una propuesta de conceder un estatus especial a Osetia del Sur y Abjasia mediante un cambio constitucional, pero los presidentes de estas naciones lo rechazaron, alegando que sólo aceptarían un tratado internacional y el reconocimiento de la independencia de ambas regiones. Estaba claro que jugaban esta carta porque tenían el apoyo ruso. Y más claro quedó cuando a finales del mismo mes de la guerra, el presidente ruso Dmitry Medveved les concedió reconocimiento internacional a ambas regiones.

¿Cómo respondió Georgia? Llamando a la puerta de EEUU, quien gustosamente siguió enviando dinero en forma de ayuda y cooperación internacional para el desarrollo de Georgia, rechazando frontalmente reconocer a Abjasia y Osetia del Sur como naciones.

Y así llegamos a la actualidad, en la que ambas regiones siguen presas de las consecuencias de luchas e intereses mucho mayores que sus pequeños territorios. Sin apenas reconocimientos internacionales, no dejan de ejemplos de soluciones temporales, que al no haber sido convenientemente tratadas, pueden provocar que en el futuro volvamos a escuchar hablar de ellas.

Y llegados a este punto, demos unas cuantas pinceladas sobre ambos estados:

ABJASIA

El primero de los dos países del que vamos a dar una serie de pinceladas es Abjasia. Sus autoridades se consideran un estado independiente gobernado bajo una república semipresidencialista, con capital en Sujumi. Georgia por el contrario, pese a reconocer un estatus especial de autonomía, considera la región como parte de su territorio nacional.

Abjasia población

Territorio de Abjasia con la distribución de grupos étinicos

Los idiomas oficiales son el abjasio y el ruso, aunque se hablan también otros como el georgiano, el armenio, el svano y el mingreliano.

El estado cuenta con una superficie de unos 8600 km² y una población de algo menos de 250.000 personas. Es difícil encontrar datos certeros, pero la a finales de los años 80, todavía bajo la Unión Soviética, el estado contaba con más del doble de la población, correspondiendo la principal caída a georgianos que lo abandonaron de forma voluntaria o forzosamente. Según datos de 2003, alrededor de un 45% de la población es de origen abjasio, seguidos con valores que rondan el 20% por armenios y georgianos. El último grupo significativo con alrededor de un 10% es de origen ruso. De nuevo, la fiabilidad de estos datos puede ser muy baja.

A nivel religioso, son principalmente cristianos (60%), dividiéndose a su vez mayoritariamente en ortodoxos georgianos y en menor escala en apostólicos armenios. También un sector de la población se declara musulmán sunní (15%).

¿Qué países reconocen internacionalmente a Abjasia? Pues fundamentalmente Rusia y aliados o proclives a ella. La federación rusa lo reconoció durante la guerra de Osetia como acabamos de ver. Posteriormente, Nicaragua (2008), Venezuela (2009), Nauru (2009) y Siria (2018) hicieron los mismo. EEUU, la Unión Europea y la OTAN, rechazan su independencia y reconoce a la región del mismo modo que lo hace Georgia: Como una república autónoma bajo soberanía georgiana. Otros estados que están en un limbo legal internacional, también lo reconocen como Transnistria (1993), Nagorno-Karabaj (conocida también como República de Artsakh en 2006), la república saharaui (2010) y Osetia del Sur. Como caso curioso, Vanuatu y Tuvalu reconocieron al país en 2011, pero acabaron retirando su reconocimiento en 2013 y 2014 respectivamente.

OSETIA DEL SUR

Vamos con el segundo estado. Al igual que los abjasios, sus autoridades se consideran un estado independiente basado en una república semipresidencialista con capital en Tsinjval, aunque Georgia la considere como una región de su territorio nacional.

Osetia del Sur

Mapa de Georgia con la región de Osetia del Sur

Los idiomas oficiales son el osetio y el ruso, aunque el georgiano también es hablado por la población.

Su extensión es de unos 3900 km² con una población algo superior a las 50.000 personas. Como ocurre con Abjasia, a finales de los años 80, la población en esta región era de casi el doble con alrededor de un 30% de georgianos, pero el conflicto político sumado a la guerra provocaron la emigración sobre todo de georgianos. Si miramos hoy en día, pese a poner entre comillas estos datos, alrededor de un 90% son osetios, un 7,5% georgianos y un 1% rusos.

A nivel religioso, algo más de la mitad de los osetios son cristianos ortodoxos rusos, seguidos de musulmanes y algunas religiones locales, pero no he encontrado datos muy fiables.

Respecto al reconocimiento internacional, tenemos una situación calcada a la de Abjasia. Rusia es el principal apoyo del país, llegando incluso a considerar parte de las fuerzas armadas surosetas como suyas. El mundo occidental por el contrario, reconoce el territorio como parte de la soberanía de Georgia.

CONCLUSIÓN

Y llegados a este punto, toca poner fin a la entrada. Hemos hecho un pequeño recorrido por dos realidades tan complejas como curiosas, las cuales lamentablemente han acabado en guerra y en rechazo. Lo peor de todo sea quizás que no dejan de caer en los juegos de otras grandes potencias, de modo que la solución al problema sea harto complicada. Si os han llamado la atención, os invito a que curioseéis por la red, pues hay datos muy llamativos.

Sin nada más que añadir, os deseo una feliz navidad y nos leemos la semana que viene.

BIBLIOGRAFÍA

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Acerca de Mjolnirx

Apasionado de la historia y muy curioso.
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