Goebbels y la propaganda (II)


A LA RICA PROPAGANDA…

Goebbels propaganda

Saludos queridos lectores. Como adelanté la semana pasada, os traigo la segunda parte sobre los 19 principios de propaganda de Joseph Goebbels. Si recordáis en la primera parte tratamos los 9 primeros, quedando otros 10. Vamos con ellos.

PRINCIPIOS DE GESTIÓN DE LA PROPAGANDA (CONTINUACIÓN)

Principio 10: El material de la propaganda enemiga puede ser utilizado en determinadas operaciones cuando ayude a disminuir el prestigio del enemigo o brinde apoyo al objetivo del propio propagandista.

Pese a que la tendencia natural sería a despreciar la propaganda enemiga, Goebbels realizó su seguimiento para poder sacar partido de ella. En lugar de caer y responder a la provocación, buscó generalmente utilizarla de un modo ofensivo para aplacar su efectividad. Por ejemplo, fue utilizado haciendo listados de frases y citas de Churchill que se demostraron ser falsas o erróneas, presentando así al personaje como alguien incapaz.

Pero también la utilizó como como estrategia de fuerza mediante el miedo. Un ejemplo lo tenemos en la publicación, cerca del final de la guerra, de cualquier negociación territorial y de reparaciones de guerra entre los aliados y la URSS en el caso de caer Alemania. Así, este tipo de noticias, por el pavor que causaba en los germanos, servía para unirlos y reforzar su moral.

Principio 11: La propaganda “negra” en lugar de la “blanca” debe ser utilizada cuando la última resulta menos creíble o produce efectos indeseables.

Definamos primero a que se refiere con propaganda blanca y negra. La primera es la que usa fuentes reales, mientras que la segunda es la que se basa en fuentes falsas y su fuente es desconocida por la audiencia. También existe la gris, que se basa en fuentes no identificadas.

Goebbels nazi

Goebbels y su cara de pocos amigos

Veamos algunos ejemplos de cómo Goebbels utilizó esto: Un ejemplo lo tenemos con las zonas donde los alemanes lanzarían la operación Blau contra la URSS en 1942. Para ello, se eligió a un periodista que previamente había estado en el frente oriental y luego enviado a Lisboa. Allí, simulando estar borracho, reveló una serie de datos que lógicamente eran falsos. De modo similar se actuó en Turquía e incluso en Alemania, censurando un artículo que supuestamente había hablado de más respecto a Blau, cuando luego se vio que la información era la que quería Goebbels para engañar al enemigo.

Pero la propaganda negra también fue utilizada a nivel interno, sobre todo para combatir rumores. Pensaba que rechazarlos a nivel oficial le hubiera suscitado un mayor interés, por lo que el boca a boca podía ser utilizado para sus fines, por ejemplo ante el rumor de que el gobierno abandonaría Berlín si los bombardeos aliados seguían actuando. Así, generó una ola de rumores que chocaban con el rumor previo, lo que, sumado a discursos radiofónicos, hizo enterrar el rumor y que la gente pensase que era falso.

Principio 12: La propaganda puede ser facilitada por líderes con prestigio

Goebbels pensaba y comprobó que los alemanes serían mucho más receptivos a la propaganda si ésta procediese de un líder de prestigio. Y esto pudo comprobarlo por ejemplo con Hitler, cuyos discursos causaban impresión incluso fuera de las fronteras de Alemania.

Pero también sabía que un líder era útil en la medida de que su prestigio estuviese intacto. Y esto podemos verlo por ejemplo con Erwin Rommel. Mientras estuvo en alza, fue un activo muy importante para la propaganda alemana. En cuanto comenzó a haber problemas y más después del intento de asesinato de Hitler, Rommel desapareció de la escena e incluso se vendió su suicidio forzado como una baja en combate. Lo mismo se aplicaría con otros militares y figuras del partido, a los que tras una metedura de pata pública eran apartados con el pretexto de una enfermedad.

Principio 13: La propaganda tiene que ser cuidadosamente sincronizada.

Los propagandistas germanos hicieron mucho hincapié en la importancia de sincronizar su propaganda para que fuese lo más efectiva posible. Para el ministro de propaganda, la agilidad y plasticidad de la misma eran 2 características necesarias, las cuales fueron complementadas con 3 principios:

Goebbels children

Goebbels y sus 6 hijos.

  1. La comunicación debe llegar a la audiencia antes que la propaganda competidora: Goebbels llegaría a decir que aquel que dice la primera palabra siempre tiene razón. De este modo era capital acelerar el proceso en asuntos en los que el enemigo hubiera obtenido un punto si se hubiera adelantado.
  2. Una campaña de propaganda debe comenzar en el momento óptimo. Pese a que suene a Perogrullo, todos hemos sido testigos de cómo una buena idea cae en el olvido por la simple razón de no haber sido presentada en el momento justo. Precipitarse podía dejar la campaña en pañales y en el caso contrario, podía dar un tiempo precioso a la propaganda enemiga para que ésta calase hondo en la población.
  3. Un tema propagandístico debe ser repetido, pero no más allá del punto de disminuir su efectividad. Para Goebbels esta repetición debía seguir un patrón. Primero con más frecuencia para que fuese aprendida y asimilada por la población y segundo cada cierto tiempo para reforzarla o evitar que cayese en el olvido. Esto fue aplicado especialmente con el antisemitismo. ¿Cuándo debían cesar las repeticiones? Cuando se ha convencido totalmente al público y cuando el tema deje de impresionar o se vuelva aburrido, o sea, demasiado evidente que está siendo utilizado propagandísticamente.

Principio 14: La propaganda debe etiquetar acontecimientos y gente con frases o eslóganes distintivos/característicos.

Nada mejor, incluso en la actualidad, que una frase o eslogan que resuma una situación. La gente lo recordará fácilmente y servirá para justificar muchas actuaciones. El mejor ejemplo lo tenemos con el término crisis, la cual todo el mundo daba por hecho las consecuencias, pero nadie realmente sabía bien lo que había detrás.

Pero yendo a los nazis, éstos también sabían el poder de los eslóganes y buscaron utilizarlos siempre que les fue posible. Goebbels observaría que el uso de un eslogan o frase para explicar un hecho era más efectivo que una explicación verbal del mismo, aunque debía tener cuidado de que no fuera malinterpretado. Es por esto que señaló que las frases hechas y los eslóganes debían tener las siguientes características:

  1. Deben evocar respuestas deseadas que el público previamente posee. Así, será mucho más fácil de que el público las acepte.
  2. Tienen poder ser fácilmente aprendidos. Cuanto más simple y breve mucho mejor.
  3. Deben de ser utilizados una y otra vez, pero sólo en situaciones apropiadas. La asiduidad ayuda, pero para los nazis había ciertos términos que para evitar errores, debía ser reservados exclusivamente a ellos, como por ejemplo Reich y Führer.
  4. Deben ser a prueba de boomerangs: Es decir, evitar que pudiesen ser utilizadas contra ellos de vuelta.

Principio 15: La propaganda hacia el frente doméstico (interna) debe evitar generar falsas esperanzas que puedan ser destruidas por acontecimientos futuros.

Goebbels Magda

Goebbels y su esposa Magda

Para los nazis era evidente que anticipar éxitos militares o políticos de los germanos podía tener efectos muy potentes en la moral alemana e incluso crear ansiedad al enemigo. Pero esta táctica es muy arriesgada. Si un suceso vaticinado se convertía en fracaso, sería como arrojar un jarro de agua fría a la población y se le brindaría al enemigo una baza con la que atacar a los alemanes. Este asunto le ocasionó a Goebbels más de un quebradero de cabeza.

Pero hay otro tipo de esperanza. A veces, los nazis observaron que estas altas expectativas venían del propio pueblo alemán y Goebbels tuvo que frenarlas con algunas advertencias y mensajes de calma. El resultado de esta estrategia fue mixto, pues a veces frenó el ruido de una victoria, pero otras ayudaron a camuflar y silenciar una derrota.

Principio 16: La propaganda hacia el frente doméstico (interna) debe crear un óptimo nivel de ansiedad.

Para Goebbels, la ansiedad era un arma de doble filo; Demasiada lleva al pánico y la desmoralización y muy poca ansiedad lleva a la complacencia y la inactividad. Por lo tanto la búsqueda del punto medio fue una constante, utilizando para ello 2 principios:

  1. La propaganda debe reforzar la ansiedad en relación a las consecuencias de una derrota: La principal herramienta empleada para ello fue utilizar cualquier dato relativo de los objetivos de guerra de los aliados. Así, se indicaba que o se luchaba unido con toda la fuerza disponible o las consecuencias serían terribles (exagerándolas si esa necesario para evitar generar un deseo de paz en la población). Y esto también se aplicó a los estados títeres alemanes.
  2. La propaganda debe disminuir la ansiedad en aquellos casos en las que sea alta y no pueda ser reducida de modo natural por la población. Por ejemplo, ante incursiones aéreas o derrotas militares. Una forma de hacerlo era disminuyendo su importancia respecto a la marcha global del conflicto.

Principio 17: La propaganda hacia el frente doméstico (interna) debe disminuir el impacto de la frustración.

Goebbels nazi

Goebbels condecorando a un soldado muy adolescente

Además de la ansiedad y las falsas esperanzas, los nazis también dedicaron esfuerzos a evitar que el pueblo alemán se sintiese frustrado, inmunizándolo ante noticias causantes de la misma. Y si esta frustración no se podía evitar, había que limitar su impacto, usando para ello 2 principios:

 

 

  1. Las frustraciones inevitables deben ser anticipadas: Goebbels pensaba que si se le retiraba el factor sorpresa a la misma, su efecto sería más reducido. Por ejemplo, señalando que una derrota presente era necesaria para una victoria mayor futura. O dejando caer que habría reducción en el racionamiento de comida tiempo antes de llevarla a cabo.
  2. Las frustraciones inevitables deben ser puestas en perspectiva: Goebbels llevó esto a cabo dando explicaciones periódicas del estado de la guerra. Así, las frustraciones por el racionamiento y otros sacrificios eran camuflados a favor del beneficio nacional.

Principio 18: La propaganda tiene que facilitar el desplazamiento de la agresión especificando los objetivos del odio.

Durante los años de las derrotas germanas, Goebbels tuvo importantes dificultades para camuflarlas e incluso evitar que la moral se viese seriamente dañada. Y una de las tácticas que mejor le funcionaron fue desplazar la agresión a algún grupo externo. Y los dos principales fueron los bolcheviques y los judíos. De este modo, la atención se dirigía a ellos, a los que se podía acusar de los males del país y a la par camuflar la mala situación germana en la guerra.

Esta táctica era igualmente útil en países enemigo u ocupados por los nazis. Se buscaba así, fomentar el odio entre grupos de modo que los alemanes pudiesen aprovecharse de ello.

Principio 19: La propaganda no puede afectar inmediatamente contra-tendencias fuertes. En su lugar debe ofrecer una forma de acción o distracción o ambas.

Goebbels germany

Goebbels en un acto con militares

Con el fin de entender esto, Goebbels definió dos términos. Haltung (conducta y comportamiento observable) y Stimmung (sentimiento, espíritu y estado de ánimo). La combinación de ambos era muy importante y debía asegurarse que ambas estuvieran aseguradas. El Haltung era esencial para mantener al pueblo alemán junto a los nazis y el Stimmumg era algo volátil pero más fácilmente manejable a través de la propaganda.

Pero hay ciertas cosas que la propaganda no puede cambiar de la noche a la mañana. Goebbels señaló que había concretamente 6 categorías donde esto aplicaba: Los impulsos básicos de sexo y hambre, la religión, los efectos de una incursión aérea en la población (desde la falta de confort a la muerte), una mala situación militar general (por mucho que se camufle, la realidad sale a la luz), la oposición de la población en los países ocupados (a corto plazo sólo funciona la coacción) y la producción industrial, la cual tampoco podía aumentarse de forma inmediata mediante la propaganda. En estos casos, el germano señalaba que había que utilizar mensajes subliminales cargados de propaganda para sembrar la semilla del cambio y evitar el choque frontal, lo que hubiese arruinado la campaña.

BIBLIOGRAFÍA

La principal fuente de consulta ha sido el artículo “Goebbels’ Principles of Propaganda”, escrito por Leonard W. Doob en 1950, pero os incluyo otras consultadas y además, una serie de páginas donde podréis leer sobre esa otra lista de 11 principios de propaganda que pulula por la red.

Bibliografía sobre el estudio de Leonard W. Doob:

Páginas que los resumen en 11 principios:

Lee la primera entrada sobre la propaganda de Goebbels

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