La CIA en España (XIII): Espías en la embajada


ESPÍAS AL DESCUBIERTO

CIA España

A petición de varios de vosotros, retomo las entradas de la CIA en España. En esta ocasión, en vez de tratar los éxitos de la Agencia Central de Inteligencia en la piel de toro, he querido mencionar una serie de fracasos y contratiempos a los que los servicios secretos yanquis tuvieron que hacer frente. Pese a ello y como comprobaréis, siguieron ejerciendo una enorme influencia en suelo español. Veamos.

¿ESPÍAS O DIPLOMÁTICOS?

Como en cualquier embajada, la estadounidense en  la calle Serrano de Madrid albergó y alberga un amplio abanico de empleados, incluyendo diplomáticos, ayudantes, funcionarios… Pero la historia nos ha demostrado que al amparo de la misma, también había una serie de personas que demostraron trabajar para los servicios secretos estadounidenses (fundamentalmente la CIA y la NSA). La cobertura dada a estas personas fue diplomática y/o militar, de modo que se les protegiera en caso de ser descubiertos (inmunidad diplomática) y por otro lado les permitiera el acceso a las altas esferas españolas tanto políticas, militares y económicas.

¿Qué ocurría cuando se desenmascaraba a alguien de la embajada cometiendo espionaje o tareas similares? Simplemente se le notificaba a la embajada y esa persona era expulsada del país sin que ninguna otra consecuencia tuviese lugar (salvo la sustitución de esa persona por otra). Como os podéis imaginar, el riesgo era pequeño y el beneficio alto y esto EEUU lo sabía. Pero la situación no siempre fue un camino de rosas para los yanquis. Y os traigo varios ejemplos que lo desmuestran.

PERIODISMO Y SERVICIOS SECRETOS

A lo largo de mi vida he podido leer muchos ejemplos de que la libertad de prensa en los EEUU es mayor que en otras democracias del planeta. Y esto le pese a quien le pese, se demuestra en el siguiente caso que voy a narrar a continuación. Para empezar, señalar que fueron diversos los periodistas que indagaron sobre las actividades que los servicios secretos estadounidenses estaban llevando a cabo en diferentes partes del planeta. Y no fueron precisamente pocos los casos que sacaron a la luz ejemplos de apoyos a dictaduras en el continente americano, África y Asia.

SANCHEZ Nestor2

Néstor Sánchez, uno de los jefes de estación de la CIA en Madrid descubierto por la revista Cover Action

Pero detrás de este periodismo de investigación, hubo gente que se dedicó a cotejar los nombramientos oficiales en las embajadas con hechos llamativos que habían ocurrido en esos países. Así, pudieron trazar una línea temporal y poder desenmascarar a diversos miembros de la CIA, los cuales pese a cobertura en la embajada, se acababa demostrando su apoyo en diversos trabajos sucios.

Y la más llamativa fue la revista Cover Action, una publicación especializada en la crítica y denuncia de los servicios secretos de Estados Unidos. Curiosamente, he podido leer que algunos ex – agentes colaboraban en ella. En 1979, en uno de sus números, salen a la luz los nombres de un número considerable de agentes de la CIA, habiendo en aquel momento muchos destinados en España. El asunto trasciende más de la cuenta y parte de este personal descubierto tiene que ser reemplazado.

Para que os hagáis una idea del asunto, la situación es tal que la CIA presionará al Departamento de Estado de EEUU para que deje de publicar los listados de personal exterior en otros países. Algo que curiosamente ocurrirá años más tarde.

Cambio16 CIA

Portada de la revista española Cambio16, la cual también reveló la identidad de agentes de la CIA en suelo español

Pero este caso de Cover Action, pese a ser sonado, no fue el primero. En 1976, la revista Cambio 16 desenmascara al jefe de estación de la CIA en Madrid (Robert Gahagen) y a algunos de sus subordinados. ¿El resultado? El mismo. Todos los desenmascarados tienen que abandonar el país y ser sustituidos por otros. Años más tarde, la revista volvería a hacer lo mismo con Ronald Estes.

Aunque muchos podáis señalar la hipocresía de todo esto, este sistema de reemplazo permitía lavar la imagen de los EEUU. Oficialmente, eran miembros de la embajada y si eran descubiertos en tareas de inteligencia, EEUU los llamaba al orden y los retiraba con las pertinentes excusas diplomáticas, algo que le evitaba quedar mal, pese a que todo el mundo supiera lo que estaba ocurriendo.

A la par que todo esto, he podido leer que creció una disputa dentro de la embajada yanqui entre los diplomáticos profesionales y los hombres de la CIA. Los primeros acusaban a los espías de tirar por tierra su trabajo y generar un malestar entre ellos y las autoridades españolas. Pero el espionaje no cesó, pues había mucho jugo que exprimir.

OPERACIÓN MÍSTER

Como uno se puede imaginar, todos estos encontronazos crearon un malestar dentro de algunos sectores del ejército y los servicios de inteligencia españoles, sobre todo por lo descarado de algunas acciones de los agentes de la CIA. Y derivó en más de un intento de crear una estructura para controlar el espionaje yanqui en suelo español.

Y de todas ellas la más llamativa fue la operación Míster. La misma consistió en espiar a una serie ciudadanos estadounidenses de la embajada en Madrid, sobre los que se sospechaba que utilizaban su cobertura diplomática para realizar labores de espionaje. Y casi a la par que ocurría el golpe de estado del 23F, operativos de Míster acceden a la casa del número 2 de la CIA en Madrid (junto al Palacio de Oriente de Madrid) y observan una serie de instrumentos para realizar escuchas e interceptar comunicaciones procedentes del mencionado Palacio. Rápidamente se detiene a la persona, la cual se niega a declarar. Pero cuando se la traslada a dependencias policiales, desde los propios servicios de inteligencia españoles llegan llamadas para que se la deje marchar. Poco después, se dan las órdenes oportunas para que se disuelva el propio operativo de Míster. Ya sea por el miedo a irritar a los yanquis o porque había mucha gente “metida en el ajo”, se deja de investigar este hecho. Muy llamativo, demasiado diría yo…

OPERACIÓN GINO

Pero parece que tras la llegada al poder del PSOE con Felipe González a la cabeza, la CIA redobla sus esfuerzos en suelo español. Supuestamente el objetivo es conocer y controlar todos los mecanismos de toma de decisiones españoles, de modo que se evite cualquier sorpresa a los intereses yanquis. Pero el descaro con el que se llevan a cabo las acciones vuelve a generar otro malestar en algunas autoridades españolas. Y lo que ellos no sabían es que iban a recibir un golpe inesperado.

Alberto Perote

Juan Alberto Perote, quien llegó a estar al cargo de la Operación Gino

Vayamos a 1984. La policía detiene con las manos en la masa a un estadounidense llamado Gino Rossi con varios maletines-escucha en un hotel de Madrid. Al igual que ocurrió antes, el tipo se niega a declarar y la policía, tras consultar con la contrainteligencia española, lo entrega a la embajada estadounidense. Lo que hace especial a este caso es que parece que le consiguen sonsacar un nombre a Gino Rossi, el de Richard Klinsman, oficialmente primer secretario de la embajada de EEUU en Madrid. Como os podéis imaginar, esto desemboca a su desenmascaramiento.

Pero, y esto no lo tengo muy claro porque las fuentes son algo confusas al respecto, parece que esta información cae en manos de un sector de la inteligencia española que en lugar de hacerla pública, decide poner vigilancia a Richard Klinsman. Se inicia así la Operación Gino en el seno de la Agrupación Operativa de Medios Especiales del CESID, dirigida por Juan Alberto Perote. Incluso parece que hasta el director general del CESID, Alonso Manglano, está de acuerdo con la operación, siempre que sea llevada a cabo con total discreción y se le mantenga informado. También he leído que gran parte de la información se obtuvo cuando la CIA tanteó a un militar español, el cual comunicó a sus superiores lo ocurrido.

Según he podido leer, la misma es un éxito, ya sea por la eficacia de sus operativos o por el descaro de los espías de la CIA, y parece que se llega a descubrir un plan yanqui para colocar micrófonos al vicepresidente de Gobierno, Alfonso Guerra, controlando así sus conversaciones y su vida privada.

Alonso Manglano

El director general del CESID cuando la operación Gino: Emilio Alonso Manglano

Y he aquí un hecho muy llamativo. Cuando esta información se comunica a las altas instancias del CESID, éstas, viendo lo grave del asunto, deciden comunicárselo a la CIA. Pero varios miembros que estaban en el caso amenazan con tirar de la manta y sacar a la luz toda la basura que habían encontrado, lo que pone contra las cuerdas tanto al CESID como al gobierno español. Al final, el asunto se desborda y Alonso Manglano se ve obligado a escribir una carta de queja a su homólogo en la CIA, señalando que todo el personal adscrito a los servicios de inteligencia en Madrid debe abandonar España. El gobierno español pediría lo mismo poco después. Al final, se llega a un acuerdo y los yanquis aceptan a cambio de que se mantenga todo en el más estricto secreto. Pese a todo era una victoria de los servicios de inteligencia españoles y un contratiempo para los estadounidenses, que ven como toda su plana mayor debe abandonar España.

Aun así, los yanquis se recuperarían, pero es cierto que a partir de entonces no gozarían del mismo apoyo dentro del ejército español, lo que desembocaría que años más tarde dirigiesen sus esfuerzos hacía la Guardia Civil (como hablaré en una futura entrada).

DOS FOTÓGRAFOS DE LA EMBAJADA

Y ya para finalizar, vayamos con otro ejemplo de espías pillados con las manos en la masa.

En 1985, en los alrededores de la Moncloa, son detenidos dos supuestos embajadores estadounidenses cuando estaban realizando fotografías a diversas instalaciones de la sede presidencial. Cuando se revela el carrete, se observó que habían estado realizando fotografías de las torres de comunicaciones de La Moncloa. El hecho se puso en conocimiento de la embajada,  y parece ser que EEUU negó que tuviesen que ver con los servicios de inteligencia yanquis y acto seguido fueron expulsados. Pero en esta ocasión ocurrió algo llamativo.

Reagan Felipe Gonzalez

Ronald Reagan y Felipe González. Pese al incidente de 1985, parece que González siguió siendo muy bien valorado por los EEUU. Una de cal y otra de arena, o eso parece.

El presidente de la época, Felipe González, manifestó abiertamente que se había expulsado a dos agentes norteamericanos por desempeñar actividades que su no ajustaban a su estatus diplomático. Era la primera vez que una autoridad reconocía oficialmente el espionaje de la CIA en España a través de personal de su embajada de la calle Serrano en Madrid.

En definitiva, aunque estos casos no tuvieron unas consecuencias terribles para los EEUU, sí que pusieron de manifiesto el descontento que había en el seno de algunas autoridades españolas ante el impune espionaje llevado a cabo por la CIA. Esto demuestra que ni todos sus agentes eran tan profesionales ni que todos los españoles estaban dispuestos a aceptar este juego impuesto desde Washington.

¡Nos vemos la semana que viene!

Lee otras entradas sobre la CIA en España

BIBLIOGRAFÍA

Ganas de mas? Sígueme en las redes sociales

      https://plus.google.com/u/0/104167967113550562523/posts   ivoox

 

Anuncios

Acerca de Mjolnirx

Apasionado de la historia y muy curioso.
Esta entrada fue publicada en La CIA en España y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s