La CIA en España (VII): Portugal, el Sáhara y el fin del franquismo


CLAVELES, MARRUECOS Y EL FIN DEL FRANQUISMO

CIA España VII

Regresamos de nuevo al mundo de la CIA en España. La última vez que tratamos el tema  fue para tratar claves del asesinato de Carrero Blanco. En esta ocasión, me gustaría contaros la influencia de la agencia estadounidense en las postrimerías del franquismo, particularizando en la situación política de la península ibérica y lo que quedaba del Marruecos español. Veamos.

PORTUGAL Y LOS CLAVELES

Aunque no se trate de España, no se puede pasar por alto la influencia que estos hechos tuvieron en la piel de toro. Mucho se ha dicho sobre la participación de la CIA en el derrocamiento de la dictadura portuguesa. Para algunos, entraba dentro de su nueva política de “democratización de regímenes”,  consistente en dar un lavado de cara a los estsdos, trayendo una democracia controlada y alejada del comunismo. De este modo, se buscaba evitar que la población, en su afán de derrocar a la dictadura, se acercase demasiado a los grupos socialistas-comunistas (recordemos que la URSS seguía viva). Pero parece que esta revolución portuguesa se le descontroló, virando hacia la izquierda por encima de lo que ellos consideraron como “aceptable”.

Mário Soares

Mário Soáres, un hombre muy ligado a la CIA

El 25 de abril de 1974, los hechos hacen saltar las alarmas de la CIA. La victoriosa revolución no se había llevado a cabo según los planes estadounidenses y los yanquis temen perder su base militar en Lajes, en las Azores, lugar vital. Y lo era porque Portugal fue de las pocas naciones que oficialmente permitió a los estadounidenses repostar y cargar armamento para apoyar a Israel en la guerra del Yom Kippur un año antes. También temieron que los hechos se propagasen a España, produciéndose un levantamiento descontrolado.

Así que EEUU decide enviar a uno de sus hombres de confianza para calibrar la situación y descontrolar la revolución. Se trata de alguien que ya mencioné en el pasado; Vernon Walters. Como apoyo enviarán a otra personalidad, Frank Carlucci, quien junto a Walters se dedicarán a desestabilizar la revolución y a promocionar a personas de su confianza. Tras más de un año de interferencias y maniobras, los estadounidenses lograrán su objetivo al situar a finales de 1975 a un hombre muy ligado a la CIA, Mário Soares. Portugal quedaba controlado.

APUÑALANDO AL SÁHARA ESPAÑOL

A la par de que los hechos de la revolución de los claveles tenían lugar, la CIA no quitó el ojo a España. La salud de Franco se deterioraba por momentos y los yanquis quisieron jugar sus bazas al igual que lo habían hecho durante décadas.

Y aquí entró en juego el escenario marroquí. Quien haya estudiado la historia de España, sabrá que Marruecos fue una fuente de desgracias y desastres  sobre todo en el siglo XX. En la época que toca tratar, la década de los 70, la presencia española se reducía a lo que se ha dado en conocer como el Sáhara español.

Sáhara español

Mapa del Sáhara español entre 1969 y 1975.

EEUU sabía lo estratégico de la zona. Años atrás se habían descubierto reservas de fosfatos las cuales podían ser tratadas para obtener uranio. Como ya mencioné en el audio de Carrero, una de las teorías de su muerte se centra en su interés en dotar a España de la bomba atómica, siendo el Sáhara un lugar donde experimentar y obtener el necesario uranio. Los yanquis, que no querían que España gozase del poder político y diplomático que otorga el tener esta bomba, sabían que si se privaba a los hispanos del territorio, se acababa con el proyecto islero (nombre en clave de la bomba atómica española). Por cierto, mencionar también que las estratégicas reservas de petróleo enfrente de la costa del Sáhara fue otro factor tenido en cuenta a la hora de querer alejar a España. En el fondo se trataba de privarnos de ciertos recursos estratégicos, teniendo por lo tanto que recurrir a los yanquis para obtenerlos. Recordemos que aunque España ya había superado la fase de aislacionismo, la dictadura no contaba todavía con el visto bueno por ejemplo de países europeos del entorno.

Así que aprovechando la debilidad y enfermedad de Franco, los yanquis deciden acercarse a Hassan II (rey de Marruecos). En el caso de que la base de las Azores se perdiese por la revolución portuguesa, EEUU podía abrir nuevas instalaciones en el país marroquí y del mismo modo los fosfatos y el petróleo podían ponerse en manos de alguien mucho más fácil de controlar por la CIA.

Y aquí entra de nuevo en escena el omnipresente Vernon Walters, quien se reúne con Hassan II estableciendo las directivas de actuación. De cara al panorama internacional, sabían que habría que preparar el terreno buscando camuflar con algún tipo de legitimidad las pretensiones marroquíes sobre el Sáhara español. Pero al mismo tiempo, no se podía dejar todo en manos de la ONU, pues realmente Marruecos no gozaba de ningún derecho formal sobre el territorio (como estableció  el tribunal de justicia internacional de La Haya). Así que deciden revestir al movimiento de un carácter popular. Nacía así la marcha verde.

Hassan II Juan Carlos I

Hassan II y Juan Carlos de Borbón

En diversos documentos que han llegado a la actualidad, se señala que Marruecos se apoderó del Sáhara única y exclusivamente por el apoyo estadounidense. El director de la CIA de la época, William Colby y gente archiconocida como Henry Kissinger, se cuidaron mucho de presentar internacionalmente a Marruecos como la dueña legítima del territorio y llegado al caso, como en una víctima de los españoles.

Sabían que la ONU, quien abrió un proceso de diálogo en la zona, no reconocería la soberanía marroquí, pero buscaron una táctica que les diese un pretexto. Consistía en incordiar a España para buscar su respuesta militar. Si ésta ocurría, se asegurarían de que las cámaras presentasen a los españoles como asesinos y a los marroquíes como víctimas. Y este victimismo se podía vender mejor si las bajas en vez de ser militares marroquíes fuese población civil.

Así que tenemos un cebo preparado. Miles de civiles cual carne de cañón, llevarían a cabo una “invasión pacífica” del Sáhara, presentándolos como un movimiento puramente de carácter popular. Si España se defendía, los yanquis se encargarían de presentarlo a la opinión pública como el asesinato de civiles. Si España no se defendía, permitía la entrada de espías y demás agentes subversivos (por no mencionar las unidades del ejército que irían detrás). Buena encrucijada aunque señalar que España no respondió con la fuerza, ya sea porque se olió el pastel o por su debilidad.

Y aquí aparece el príncipe heredero y futuro rey Juan Carlos I. Según el libro de Alfredo Grimaldos, la CIA en España, se nos cuenta que su actuación fue clave a la hora de ceder ante las pretensiones marroquíes y estadounidenses. Se señala además que siempre se cuidó de tener una excelente relación con Hassan II por diversas consideraciones. Así que en varias entrevistas, en las que estuvieron presentes tanto Hassan II, Juan Carlos, miembros de la CIA (como el ya manido Vernon Walters haciendo de intermediario) e incluso militares españoles, España acuerda la retirada de tropas de su provincia en el Sáhara el 17 de octubre de 1975. No había vuelta atrás.

El franquismo, a punto de apagarse, elude sus compromisos de defensa de un territorio nacional. Esta acción, fue y sigue siendo considerada como alta traición por parte de un sector del ejército y de la población. Pero parece que la clase dirigente franquista estaba más pendiente en cómo buscarse un hueco y dirigir la inminente transición a la democracia.

Marcha verde

Imagen propagandística de la Marcha Verde

Mencionar que a pesar de este abandono en los despachos, la marcha verde se lleva a cabo a primeros de noviembre como escaparate propagandístico. Ese mismo mes, se firma el tratado de Madrid, en el que se cede la administración del Sáhara a Marruecos y Mauritania, con vagas promesas de ambos países de descolonizar la zona en un futuro.

Nacía así un nuevo problema, pues tanto Marruecos y Mauritania se chocaron de bruces con el Frente Polisario, fuerza guerrillera saharaui anti-ocupación. 4 décadas después de estos hechos, la herida sigue abierta y los saharauis siguen sin ejercer el control de su territorio. Este pueblo aún no ha podido superar las dos traiciones de los años 70, la primera el abandono español y la segunda la falsedad de los acuerdos firmados en los que se suponía que el territorio acabaría siendo gestionado por ellos.

JUAN CARLOS Y EL FIN DE FRANCO

1974 y 1975 son dos años de fuerte presencia de la CIA en España. Si ya teníamos a Langley metida hasta la cocina, ese año llegaron a ocupar la casa al completo. Sabiendo que el fin del dictador estaba cerca, quisieron controlar al dedillo los hechos que se producirían tras su muerte. Ante todo, no olvidemos que España seguía gozando de un interés geoestratégico para los yanquis.

Varios testigos de la época señalan que EEUU y en concreto la CIA, desembarcaron varios centenares de agentes y personal auxiliar en España, sobre todo a partir de la revolución de los claveles y en los últimos meses de 1975. Inmediatamente se dedican a controlar la influencia que esta revolución pueda tener en España, a analizar la propia situación española y a establecer contactos con el aún príncipe Juan Carlos de Borbón.

William Colby

William Colby, director de la CIA en la época

Juan Carlos, quien había tenido una breve experiencia con el poder en 1974 tras una indisposición de Franco, es del agrado de los yanquis y se producen varios encuentros con la jefatura de estado estadounidense. Esto puede observarse en los viajes que Juan Carlos realiza a EEUU (siendo en 1976 el primer jefe de estado español  de la historia que lo lleva a cabo) y en las visitas de gente como William Colby (director de la CIA), Henry Kissinger y Vernon Walters a suelo español.

El objetivo como dije consiste en acercar posturas y dejar bien atado el futuro español. Y parece que el apoyo de Juan Carlos en temas espinosos como el Sáhara les demuestra a los yanquis que el Borbón es su hombre. Y esta amistad sigue durando en la actualidad.

Antes de terminar la entrada, mencionar que sobre todo a partir de los años 70 y ante el fin del franquismo, la CIA decide meter la zarpa en asuntos como la educación y el mundo del arte español. A lo largo de todo el franquismo su actividad en este campo había estado muy limitada debido a la fuerte influencia religiosa de la educación, pero los estadounidenses saben que la situación va a cambiar. Los primeros acercamientos se van dando al mundo del arte, señalando por ejemplo su interés en controlar el mundo del flamenco al percatarse de que estaba demasiado ligado a la izquierda y en concreto a grupos comunistas (ya veis hasta qué punto quería llegar su control e influencia). Pero sin duda, la palma se la lleva la educación, donde en el siguiente memorándum confidencial observamos:

“Está efectuándose una reforma educativa que se espera sea aprobada por el Parlamento español el próximo mes de abril. Los aspectos del plan para la formación del profesorado nos capacitarían a nosotros para influenciar la modelación de la educación de la juventud española en los próximos años, a través de la formación del profesorado. El Departamento de Estado se está gastando ahora alrededor de 180 000 dólares en intercambios académicos con España. Los programas que ya existen se podrían expandir para ofrecer más formación adicional en los Estados Unidos para profesores, administradores y asociados. Esta ayuda debería ser precedida por una revisión de los fondos necesarios para invertir en la reforma educativa de España. Creemos que entre uno y cinco millones de dólares al año nos darían espacio para jugar un papel eficaz en las reformas.”

Juan Carlos I Franco

Juan Carlos de Borbón y Francisco Franco, una sucesión largamente preparada.

¿Hasta qué punto se inmiscuyó EEUU a través de la CIA en la educación española? ¿Sigue ocurriendo lo mismo en la actualidad?

Y así llegamos a la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 (al menos es la fecha oficial). Se abría en España una nueva época en la que como os podéis imaginar la mano de la CIA iba  a seguir estando muy presente. Demasiado presente añadiría yo.

¡Nos vemos la semana que viene!

BIBLIOGRAFÍA

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