Curiosidades etimológicas VIII


5 EXPRESIONES QUE NO TE PUEDES PERDER

 

etimología palabras

Esta semana vuelvo a la carga con el origen de las expresiones. Como siempre, he intentado combinar curiosidad con diversión y espero que os agrade el resultado. Tras mucho consultar y hacer una selección, son cinco (más una bonus) las ganadoras, las cuales os presento a continuación. Poned el modo aprendizaje en “on” pues arrancamos.

A LA TERCERA VA LA VENCIDA

tercera vencidaEstoy seguro de que esta expresión la habéis oído en más de una ocasión. Dudo mucho que no sepáis lo que significa. Pero por si acaso, viene a decir que tras dos intentos infructuosos, el tercero seguro que saldrá mejor. Es por lo tanto una frase con tintes optimistas y que motiva a no rendirse y seguir intentándolo. Aunque se puede aplicar en multitud de situaciones, es muy común verla utilizada en el mundo del deporte.

¿De dónde viene la expresión? Pues si os soy sincero, existen varias explicaciones fundamentalmente ligadas al número 3. Veamos las más aceptadas:

La principal la encontramos en la lucha corporal y otros deportes afines, donde al tercer derribo o golpe al contrario se obtenía la victoria (o la derrota según se mire). En este caso el significado de la expresión sería negativo, pues vencido haría referencia al perdedor. Algunas fuentes sitúan también a la esgrima como origen de la difusión de la expresión.

Otra explicación muy común radica en el derecho penal que se aplicaba en algunos lugares durante los siglos XVI y XVII. Cuando una persona era detenida por robar en tres ocasiones, la pena era la muerte. Por lo tanto se decía que a la tercera iba la vencida, en señal de que no se le perdonaría ninguna más al delincuente. Aquí también lleva asociado connotaciones negativas.

¿Cuál os gusta más?

ACABANDO COMO EL ROSARIO DE LA AURORA

Reconozco que me hace mucha gracia escuchar esta expresión. El castellano es un idioma muy rico en detalles y frases hechas, y aquí tenemos un precioso ejemplo.

rosario de la aurora

Con la palabra rosario vislumbramos rápidamente que se trata de algo religioso. ¿Pero y Aurora? No, no es el nombre de una mujer, sino el momento justo anterior al alba. Existen muchísimas versiones sobre el origen de la expresión pero todas tienen en común lo siguiente: Una procesión de fieles antes de amanecer (la aurora), en la cual iban rezando por las calles. A partir de aquí empiezan las alternativas, muchas de las cuales os las dejo en la bibliografía. El final de la historia es una gran pelea en la que la cofradía se ve envuelta, armándose un jaleo considerable.

¿Pero por qué se originó la pelea? Veamos algunas versiones:

La primera asegura que debido al ruido que la misma provocaba de madrugada, el alguacil suprimió ese rezo. La cofradía se negó rotundamente y fuerzas del orden fueron enviadas a disolver la procesión. Al negarse, se originó la trifulca, apoyada la cofradía por algunos vecinos.

Otra alude a que en esas horas del día uno podía poca gente buena encontrarse en la calle. La procesión fue increpada por algunos mozos, respondiendo la cofradía en masa y degenerando todo en un estallido de violencia.

La tercera es la más curiosa, pues asegura que la pelea se dio entre dos cofradías por temas de ver cual primaba sobre la otra. Sea por ver quién debía marchar primero o cuál tenía prioridad por las calles, la fe se perdió a farolazos y lanzamiento de todo tipo de objetos.

En definitiva, aquel rezo del rosario acabó peor que Romeo y Julieta, dando origen a esta divertida expresión.

Respecto a la localización de los hechos, la mayoría de las fuentes los sitúan en Andalucía; Hay pugna entre Sevilla y el municipio gaditano de Espera. Espero (y nunca mejor dicho) que no lo resuelvan como la historia que os acabo de contar.

ABURRIDO COMO UNA OSTRA

aburrido como ostraEn este caso es falso, porque yo disfruto escribiendo en este blog. Pero la expresión, de sobra conocida, lleva el aburrimiento hasta un límite que roza lo odioso. Seguro que todos en más de una ocasión nos hemos sentido así. Y a partir de aquí os tengo que avisar que como antes hay dos explicaciones a la misma, una más simple y otra más culta.

La más simple hace relación directa a la ostra como animal. Su carácter inmóvil y posición cerrada es el mejor ejemplo de vida anodina y aislada. Esto fue la base para que se relacionase el estado de aburrimiento con este curioso animal. Explicación simple, aunque personalmente no termina de encajarme.

Vayamos ahora con la más elaborada (y he visto que criticada en algunas webs). Esta versión no se refiere al animal, pues asegura que el concepto de ostra guarda relación con la palabra ostracismo. En la antigua Grecia, la condena por ostracismo significaba el destierro de una persona considerada como peligrosa o problemática. Para dejar constancia de la pena, se escribía en un trozo de cerámica, conocido como óstrakon, el nombre de la misma. La condena implicaba el alejamiento de la familia, amigos y entorno surgiendo así el aburrimiento. Aquí en mi opinión lo lógico es más que con el aburrimiento se relacionase con la tristeza y el rechazo.

Independientemente de cual sea verdad, antes de aburriros como una ostra os invito a que leáis las muchas entradas de este blog ;).

DE PERDIDOS AL RIO

Esta expresión goza también de cierta popularidad hoy en día. La utilizamos cuando se hace necesaria tomar una solución drástica a un problema. El matiz lo encontramos al señalar la posibilidad de que ésta no funcione, pero es necesario tomarla para enderezar las cosas.

De perdidos al rioSu origen lo encontramos en el mundo militar. Las necesidades de agua para los ejércitos hicieron que muchos campamentos se levantasen cerca de ríos y lagos (o de ciudades, las cuales a su vez buscaban cursos de agua). Por este motivo, estas zonas solían tarde o temprano convertirse en campos de batalla, utilizándose aquellos para acorralar al enemigo.

Un ejército presionado contra un río corría el riesgo de ser aniquilado, pues no olvidemos que durante siglos muy poca gente sabía nadar. Ni que decir tiene que con esas pesadas armaduras el flotar también era muy complicado. Los soldados que se viesen acorralados y estuviesen siendo esquilmados en batalla tenían dos opciones: O morir luchando, u optar por lanzarse al río. Es por esto que cuando la situación estaba perdida, muchos decidiesen ir de cabeza al río. Y así nació esta expresión.

Por cierto, como dije, el río no garantizaba la salvación y posiblemente significase el desastre absoluto. Así que la expresión hace referencia a tomar una decisión drástica, no a su resultado (aunque en el fondo uno intuye su carácter negativo).

UNA MANO EN EL FUEGO Y LA OTRA AGARANDO UN CLAVO ARDIENDO

Y para finalizar os presento un jugoso 2×1. Y es que las dos expresiones del título se pueden decir que tienen un origen casi gemelo. Pero comencemos explicando que significa cada una.

poner la mano en el fuegoPoner la mano en el fuego se utiliza normalmente para mostrar certeza y total seguridad en algo. Si bien es cierto, la expresión ha ganado más popularidad usada con fines más pesimistas y de desconfianza: “Yo no pongo la mano en el fuego por alguien”.

En cambio agarrarse a un clavo ardiendo encaja mejor con una situación desesperada. Imaginaros un escenario en el cual una persona está acorralada, ya sea física o psicológicamente. Cualquier solución que se presente, por mala o dañina que pueda ser, será vista como una especie de salvación. Si esta persona lo da todo por perdido, se agarrará a cualquier clavo que se le presente, aunque esté ardiendo.

Pero lamentablemente, las expresiones son tan explícitas como parece. Su origen inicial es incierto, aunque se piensa que viene de los pueblos bárbaros que ocasionaron más de un quebradero de cabeza a los romanos. Cuando había algún problema y no se podía esclarecer al culpable, se recurría a pruebas físicas o de fe, dejando que un dios repartiese la justicia.

¿Os suena esto de algo? ¡Bingo! En la Edad Media encontramos muchos ejemplos con los crímenes religiosos. Cuando un acusado no podía por ningún medio demostrar su inocencia, se le invitaba a realizar estas pruebas de fe. Una de ellas consistía en poner la mano en el fuego y aguantar el dolor. Si era nocente Dios acudiría en su ayuda y no se quemaría. Si era culpable se achicharraría (dudo que hubiese muchos inocentes con este método). Si sustituimos el fuego por un clavo o hierro ardiendo, el acusado debía agarrarlo firmemente para el mismo fin. En algunos casos la brutalidad era mayor y se le atravesaba la mano con el mismo…

Por suerte estos métodos son del pasado. Ahora basta con tener un buen abogado para librarse de casi todo.

¡Hasta la semana que viene!

NOTA FINAL:

Debido a que varios me habéis preguntado, quiero avisaros sobre el contenido falso de una página que explica etimologías de palabas y expresiones. La misma en cuestión es: emitologias.com (e-MITO-logias). Aunque dan algunas pistas sobre su falsedad, la información que allí aparece es 100% inventada. El problema no está en no detectarlo, sino en difundir lo ahí escrito y propagar el enorme error.

BIBLIOGRAFÍA:

A la tercera va la vencida:

Acabar como el rosario de la aurora

Aburrirse como una ostra

De perdidos al rio

Agarrarse a un clavo ardiendo

 

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Acerca de Mjolnirx

Apasionado de la historia y muy curioso.
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