Hacerse rico en tiempos de guerra


precio-del-dinero-de-la-guerra-13113734La entrada de esta semana va dedicada a un tema muy curioso con fuertes implicaciones éticas (o de la no ética de sus protagonistas). La guerra, por mucho que se denoste ha sido tristemente la manera en la que nosotros los seres humanos hemos dirimido demasiadas cuestiones a lo largo de milenios. Cada guerra tiene una historia, pero al mismo tiempo alrededor de ella pululan historias generalmente desconocidas y que hoy me han motivado a hablar de algunas de ellas.

¿Se puede hacer uno rico con una guerra? Por supuesto. La guerra trae escasez y eso atrae a la cruel especulación. Y si la especulación no existe se crea. En muchas guerras ha sido común que empresarios ricos financiasen económicamente a ambos bandos con el fin de que la guerra se alargase y los beneficios pudiesen ser mayores. Así hasta que se decantan por un bando, el cual barre al otro y se hace con el control de todo. Pero este bando ganador ha contraído muchas deudas y parte de sus conquistas pasarán a manos de estos empresarios que especulando con la guerra han generado deuda y que para pagársela se han hecho los amos y señores de países.

Esta técnica, demasiado común y repetida no ha sido la única aplicada y hoy os traigo dos historias muy curiosas. Espero que las disfrutéis.

UN WATERLOO EN LA BOLSA DE LONDRES

220px-Nathan_RothschildPara muchos historiadores, la batalla de Waterloo en 1815 no sólo supuso el fin del imperio Napoleónico, sino que transformó la geografía europea con cambios que duraron casi un siglo. Pero pocos historiadores recuerdan un hecho insólito que se dio a la vez que las tropas francesas y sus enemigos se batían en suelo belga para dirimir el “destino del mundo”. Y aquí entra en escena Nathan Mayer Rothschild. A muchos os sonará el apellido pues está en casi todas las historias conspiranoicas sobre gobiernos, orden mundial y un largo etcétera.

Nathan, un judío alemán que se afincó en Londres para gestionar diversos negocios y abrir una sede de la familia Rothschild en aquella ciudad, llevaba algunos años ideando un plan para beneficiarse de las guerras napoleónicas. Poco a poco fue ganándose la confianza de personas de renombre y peso del organigrama de poder británico (incluido algunos militares que poseían información de primera mano sobre el transcurso de la guerra). Y la oportunidad de hacerse de oro le llegó en 1815 gracias a la anteriormente mencionada batalla de Waterloo.

Para los que no lo sepáis, Napoleón fue depuesto de su poder en 1814 y recluido en la isla italiana de Elba. Pero fuera por las razones que fueran, consiguió escaparse y sin pegar un solo tiro (eso dicen las crónicas) consiguió llegar a París y hacerse de nuevo con el control de Francia. A partir de entonces estaba claro que habría una gran batalla entre Francia y sus enemigos para decidir la suerte del conflicto y del panorama europeo.

_40140535_belgium_waterloo_map203Nathan, siguiendo los acontecimientos, decidió viajar a Europa y situarse cerca de la zona donde supuestamente se daría el choque. Con el fin de poder enviar información al Reino Unido rápidamente, alquiló un servicio completo de palomas mensajeras y tenía un barco a su disposición las 24 horas para salir echando leches a Londres si fuese necesario.

Ya fuese por los sobornos a militares o porque tuvo la suerte de estar en el lugar correcto en el momento oportuno, fue testigo de la llegada del ejército prusiano de Blücher al campo de batalla, lo que significaba el fin del ejército francés. Y de aquí a hacerse rico no pasaron más de dos días.

Su primera medida fue enviar palomas mensajeras a sus emisarios de Londres con el fin de que supuestamente a nombre de Rothschild empezasen a vender algunas de sus acciones a un precio bajo. Esto sumado a que por un lado los británicos sabían que Nathan estaba en Europa (lo que implicaba tener información muy fresca) y a que por otro algunos de sus agentes empezasen a circular rumores de que la batalla de Waterloo había acabado en derrota total inglesa (¡ojo a la mentira!), creó una sensación de pánico en las mentes de los inversores. El caos no tardó en ocurrir. Los aterrados accionistas de la bolsa de Londres empezaron a vender por los suelos sus acciones que incluían una gran variedad de empresas, inmuebles y bonos del tesoro (a consecuencia de esto, la bolsa de Londres se desplomó). De la nada, misteriosamente aparecieron otras personas (a sueldo de Nathan por supuesto) que empezaron a comprar todas estas acciones a precios irrisorios. shutterstock_60033305En estos momentos Nathan hizo su entrada en escena y actuando de modo para no levantar sospechas, también se puso a vender acciones a precios irrisorios (pero a agentes suyos).

Y así llegamos al día en el que en Londres se recibe la información de que la batalla de Waterloo ha sido un éxito total para la coalición anti Napoleón. Todos aquellos accionistas que habían malvendido sus acciones no podían creerlo. Lógicamente la bolsa de Londres se recuperó e incluso su valor cotizó al alza debido a la victoria bélica. El resultado, ¿lo vislumbráis, no? Los agentes de Nathan compraron casi todas las acciones devaluadas a precios ínfimos, volviendo al cabo de los días su valor a los valores normales de antes de la batalla de Waterloo (incluso superiores como dije).

nathan-rothschild-quoteGracias a este engaño, Nathan Rotschild no sólo se había hecho multimillonario sino que pasaba a controlar de un plumazo la bolsa de Londres y por ende el destino de la nación británica. Un golpe a la altura de Hollywood, pero podridamente ético, ya que mandó a la ruina a una gran cantidad de personas.

JUAN MARCH, EL ÚLTIMO PIRATA DEL MEDITERRÁNEO

08010600300456En este segundo caso, viajo a tierras españolas para hablar de Juan March. Este español natural de las islas Baleares labró una fortuna tan desmesurada a lo largo de su vida que fue considerado en varias ocasiones como el hombre más rico de España (actualmente el apellido de su familia suele esquivar estar listas de ricos, lo que no quiere decir que ya no lo sea). Sus métodos de actuación han sido catalogados como mafiosos y su historial de acciones es tan extenso como curioso. Pero lo más llamativo es su origen: De pequeño cuidaba cerdos, algo que sin duda jamás hubiese hecho presagiar el destino que le tocaría.

Pero vayamos al mar que ayudó a crear gran parte de su fortuna y que le valió para que Francesc Cambó, político catalán de la época, le tildase de pirata. Y es que unas de sus primeras actividades a gran escala fue el contrabando de tabaco en puertos españoles. La trama por él creada fue tan compleja como lucrosa. Esto, sumado a la creación de compañías navieras le llevó a una especie de monopolio marítimo del que él sabría sacar partido con el estallido de la primera guerra mundial.

La primera guerra mundial, conflicto terrible que desangró Europa entre 1914 y 1918 trajo consigo una gran preocupación por las vías marítimas para el abastecimiento. La flota aliada, encabezada por la Royal Navy británica y la armada francesa estaba en continuo riesgo de ser torpedeadas por submarinos alemanes. El Mediterráneo, como mar estratégico de paso por ser atravesado por las rutas que venían de la India y del sudeste asiático a través del canal de Suez, se convirtió en un epicentro de escaramuzas navales. Pero claro, los alemanes no poseían ningún puerto propio en el Mediterráneo y los de su aliada Austriahungría se hallaban muy controlados en el estrecho mar Adriático (Italia en la primera guerra mundial actuó en el bando aliado).

convoy-1917-jpgY en este escenario aparece Juan March. Los alemanes contactaron con él para que sus submarinos pudiesen ser abastecidos en las islas Baleares. Tras supongo negociar un jugoso beneficio, los alemanes empezaron a hacer raids marítimos a la caza de cargueros aliados. Todo esto lógicamente trajo como consecuencia la alerta de los aliados, los cuales contactaron con March para sobornarlo. Y March supo llevar la negociación a su terreno. Tras obtener otros jugosos beneficios de los aliados, decidió que iba a jugar al gato y al ratón, apoyando a ambos bandos. ¿Y cómo? Pues por un lado suministrando a los alemanes víveres y las coordenadas de los convoyes aliados y por otro pasando información de los puntos de reaprovisionamiento y localización de los submarinos alemanes. Todo esto desembocó en un juego que bien pudo haberle costado caro pero que como en otras ocasiones a lo largo de su vida, le salió perfecto.

1405454284_194441_1405525741_sumario_normalPero si algo caracteriza a un hombre codicioso es que siempre quiere más. Si ya de por sí los beneficios obtenidos por ambos bandos eran grandes (créditos de dinero, contratos, eliminación de aranceles o de tasas en algunos puertos), él ideó otra estrategia. Aunque no hay constancia escrita de todo esto, parece ser que March creó otro timo, esta vez a las aseguradoras.

El juego era el siguiente: Compraba un barco viejo o en mal estado (o incluso en condiciones decentes). Lo reparaba si hacía falta y lo aseguraba a él y a su carga. Posteriormente pasaba las coordenadas de este barco a los submarinos alemanes señalando que ese barco llevaba víveres para los aliados. Los alemanes, siguiendo su política de guerra submarina sin restricciones, torpedeaban el barco y lo mandaban al fondo del mar. Posteriormente él cobraba el seguro.

torpedo_hitDe un coste inicial bajo por la compra y preparación de un barco viejo, sacaba el máximo beneficio al asegurar una carga que posiblemente no fuese la verdadera o que en algunos casos había sido transportada con anterioridad a otros barcos. Pero lo más curioso es que se rumorea que en algunos casos el barco no era realmente hundido, sino que “desaparecía misteriosamente” para aparecer al poco tiempo con un nombre y color nuevo en otro país y su carga en diversos mercados de Europa y el norte de África. 1405454284_194441_1405522024_noticia_normalEso sí, todo era pintado para que la aseguradora pagase, y como la situación era de guerra en el Mediterráneo con submarinos campando a sus anchas, era realmente complicado comprobar lo cierto de estas afirmaciones.

Sin duda un personaje en toda regla que supo aprovechar una guerra para montar un emporio comercial y elevarse a la categoría de millonario. A March se le atribuye una frase que ejemplifica a la perfección su modo de pensar (y tristemente el de millones de personas):

“Si robas un pan, te llamarán ladrón; si robas un millón te dirán estafador. Pero si robas cientos de millones, te llamarán magnate y se arrodillarán ante ti”.

¡Hasta la semana que viene!

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Acerca de Mjolnirx

Apasionado de la historia y muy curioso.
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2 respuestas a Hacerse rico en tiempos de guerra

  1. oosorio456 dijo:

    La guerra como aparato de producción ha sido fundamental en las recientes tensiones que Occidente ha generado en Medio Oriente. Lamentablemente la ONU se queda callada ante la barbarie y las empresas productoras de equipo militar son los más felices con los conflictos porque en un mundo al revés la guerra es prioridad y la pobreza es ganancia.Excelente artículo.

  2. mjolnirx dijo:

    Muchas gracias por tu mensaje. Empresas de armamento + oportunistas + guerra = Dinero fácil para ellos.

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