Curiosidades etimológicas III: El curioso origen de las palabras


Esta semana toca de nuevo hablar de orígenes etimológicos curiosos de palabras y algunas expresiones españolas. Como he mencionado varias veces en las anteriores entradas de esta categoría, resulta muy curiosa la raíz de muchos términos que empleamos en nuestro día a día por no guardar apenas relación con el significado actual. En este caso, para continuar con el tamaño medio estándar de las entradas, comentaré siete ejemplos.

La tortura del trabajo

inside-google-ocio-negocio-otium-negotium-trabajo-tripalium_1_1625671Resulta raro hoy en día decir que un trabajo puede ser una tortura, pues todo apunta a que la verdadera tortura es no tenerlo. Pero independientemente de los tiempos que corran, es necesario irnos al origen de esta palabra para hallar tan tétrico significado. Y como ocurre en gran cantidad de palabras, el latín es el idioma al que debemos acudir. Trabajar viene de Tripaliare, que a su vez viene de Tripalium que significa literalmente “tres palos”. Ahora bien, ¿qué diablos es el Tripalium? Este nombre se refiere a un yugo formado por tres palos donde se ataba al esclavo y se le practicaban todo tipo de vejaciones. Por lo tanto este objeto era relacionado con el sufrimiento y parece ser que rápidamente su significación se expandió a otras actividades que implicaban sufrimiento, dolor o esfuerzo físico extenuante. Aunque existen varias teorías al respecto, realmente no se sabe cómo se pasó del yugo de tortura a la labor de trabajar. Algunos etimólogos señalan que es muy posible que la concepción judeocristiana ayudase a eso, ya que el trabajo era presentado en algunos aspectos como un castigo divino.

Así que ya sea un error de asignación etimológica, o consecuencia de una concepción religiosa, dentro de la propia palabra va embutida la noción de sufrimiento, que en algunos casos le viene como anillo al dedo.

Un insulto digno de un alcalde

Gil_y_pollasSeguro que muchos de los lectores de esta bitácora han pronunciado la palabra gilipollas en más de una ocasión para referirse de manera despectiva a una persona. Pero de lo que también estoy seguro es que muchos de vosotros ignoráis el origen de esta palabra, y más aún la relación con la clase media-alta del siglo XVI-XVII español. Aunque no está muy claro si se trataba de un alcalde o de un alto funcionario, parece ser que había un personaje con nombre Gil Imón que pululaba por muchos de los eventos sociales de importancia de la época madrileña. Ya fuera una fiesta, una presentación, una gala, un banquete o cualquier hecho significativo, todos tenían en común la presencia de este personaje. Pero lo que terminó de caracterizarlo y conformar el insulto fueron sus hijas. Parece ser que a todos estos eventos solía acudir con sus hijas, las cuales ni eran el prototipo de belleza ni de nivel cultural de la época. Posiblemente le acompañasen ambas con el fin de intentar que se interesase por ellas algún noble o personaje bien situado y poder casarlas y ganar su familia más prestigio.

Travesía de Gil ImónEn aquella época a los muchachos jóvenes se les conocía como pollos (la Real Academia Española sigue reconociendo esta acepción de la palabra pollo), y por ende las mujeres como pollas. Por lo tanto, cada vez que Gil Imón y sus hijas aparecían, solía referirse a que había llegado Gil con sus pollas (de guasa). Y tal era la pesadez del tipo en estos eventos y a su aparición en todos ellos, que parece ser que empezó despectivamente a exclamarse Gilypollas al ver al personaje acompañado de sus hijas. Y de aquí a la actualidad uno puede imaginarse el resto. Para acabar, decir que a modo de curiosidad, este personaje tiene una travesía en Madrid a su nombre.

La madera de la suerte

tocar_madera_resultaLa expresión tocar madera goza aún hoy en día de una fama más que notable. Todos la hemos dicho con el fin de invocar buena suerte en cualquier evento o para alejar aquello que nos preocupa. Y es que a lo largo de la historia la madera ha sido considerada como un elemento con fundamento divino. En algunas culturas se pensaba que los árboles almacenaban el conocimiento de la madre Tierra y que de ellos provenía el poder de algunos dioses (principalmente las creencias animistas). Pero el origen de la expresión actual se halla en la época de las cruzadas religiosas en oriente próximo.

Aunque las cruzadas respondieron a muchos otros intereses además de los religiosos, sí que es verdad que la religión fue el tema central que motivaba el querer ir a Tierra Santa. Además de “liberarla” de la influencia musulmana, una de las cosas más codiciadas por los peregrinos eran las reliquias que supuestamente habían pertenecido a Jesucristo y sus apóstoles. Debido a que según la Biblia el origen de estos apóstoles era humilde, muchos de los objetos sagrados buscados estaban hechos de madera. Y el objeto de madera más deseado correspondía a la cruz en la que Jesucristo fue crucificado. Por lo tanto, tocar algo antiguo hecho en madera podía significar tocar o un fragmento de la cruz de Jesucristo o cualquier otro objeto relacionado con él. Y esto era para la época una de las cosas más divinas que uno podía tener entre sus manos, de ahí que rápidamente se relacionase con la buena suerte. Así que si aún hoy en día seguís tocando madera para atraer a la buena suerte, pensad que seguís indirectamente una tradición tan religiosa como casi milenaria.

Salvados por la campana

CampanaTras haber indagado sobre el origen de esta expresión, he de decir que aún me resulta curioso cuanto menos. En la actualidad la utilizamos para referirnos a que nos hemos librado de algún problema o de alguna situación incómoda in extremis y que puede decirse que la suerte ha estado de nuestra parte. Pero su origen tiene tintes algo tétricos.

Remitiéndome a la medicina, siglos atrás no se contaba con los avances actuales. Y cabe señalar que por ejemplo en el campo forense a veces las técnicas para certificar la muerte de una persona no estaban muy desarrolladas. Parece ser que se dieron bastante casos de personas que fueron enterradas al creérseles muertas y que con el paso del tiempo, al abrir sus ataúdes, había marcas de arañazos por dentro. Esto provocó un miedo terrible a ser enterrado vivo y como consecuencia se aplicaron varias medidas. Una de ellas consistió en velar al fallecido durante al menos un día, para que en el caso de no haber muerto, darle un tiempo para poder volver en sí. Pero este miedo no remitió y acabó provocando que surgiese una nueva medida muy curiosa. Se basaba en construir un sistema de hilos que permitiese a la persona enterrada que en el caso de volver en sí, pudiese tirar de unos cables que accionaran un resorte que hiciese sonar una campana y alertase al enterrador para que le rescatase. Aunque en un principio pueda sonar absurdo, el artificio funcionó en algunos casos y dio como resultado una frase para el recuerdo: Salvados por la campana.

Un bollo al estilo musulmán

indexEn muchos lugares de Europa, un buen desayuno incluye un Cruasán al cual se le puede añadir muchas cosas para transformarlo en un delicioso alimento. Aunque muchos de nosotros pensemos que este alimento tiene un origen francés, hay que señalar que el cruasán como tal nació en Viena y no precisamente en un ámbito cristiano.

A finales del siglo XVII, el imperio otomano asediaba la capital del imperio austriaco, lo que fue una fecha muy importante y peligrosa para occidente. Aun hoy en día no hay consenso en la forma en la que se creó el cruasán pues parece ser que durante el asedio, en la zona ocupada por los otomanos musulmanes, alguien basándose en la repostería árabe y vienesa decidió crear un bollo con forma de media luna al estilo del símbolo religioso árabe. Ya sea por la escasez de alimentos, o por el factor religioso, este bollo con forma de media luna caló hondo en los sitiadores y posteriormente en el resto de la población de Viena. Durante más de un siglo y medio permaneció como algo casi desconocido en Europa hasta que en la primera mitad del siglo XIX un austriaco abrió una panadería en París. Decidió vender estos bollos, los cuales tuvieron bastante éxito y fueron conocidos como “Croissant”. MEDIA LUNA Y ESTRELLACroissant en francés es creciente, haciendo referencia a la fase de la luna a la cual se parecen los bollos. La fama de la repostería francesa consiguió adjudicarse el bollo como propio con su nombre y así nos ha llegado hasta la actualidad.

Así que sea una estrategia comercial con el fin de vender repostería a los árabes, o fruto de la casualidad, es curioso observar la influencia religiosa que tiene el comer este producto.

Un color tan denostado como enfermizo

index33De entre toda la gama de colores, además del negro ha habido un color al que se le ha atribuido desde hace mucho tiempo connotaciones negativas. Se trata del amarillo, el cual además de ser un color tabú en algunos sectores del mundo del espectáculo ha sido mirado como signo de enfermedad. El nombre del color viene del latín, concretamente de la palabra Amarus que significa “amargo o triste” y que guarda relación con la muerte. Ya con este origen muy positivo no puede ser. Aunque también hay que reseñar que las connotaciones de este color han variado a lo largo del tiempo. En algunas culturas se consideró como un color de riqueza, poderío e influencia (sobre todo gracias al oro y al sol), pero parece ser que antes de la edad media empezó a transformarse su significado. En muchas enfermedades hepáticas (relacionadas con el hígado) la bilis provoca que la piel adquiera un tono amarillento característico. Desgraciadamente, debido al desconocimiento de muchos campos de la medicina en la antigüedad, la persona tendía a morir por esta enfermedad, y provocó que el tono amarillento fuese relacionado como un signo de debilidad y muerte. Pero si con esta particularidad no era suficiente, hubo varias interpretaciones que acabaron de rematarlo. Una de ellas aseguraba que Judas antes de traicionar a Jesucristo vestía una túnica amarilla, con lo que se relacionó al color con la traición. La otra, como adelanté tiene relación con el mundo del espectáculo. Parece ser que Molière, representando la obra “el enfermo imaginario”, murió durante la representación llevando una camisa amarilla. Este hecho fue muy sonado en la época y provocó la “censura moral” de este color al atribuirle de nuevo un componente mortífero y de mala suerte.

En la actualidad es el negro el color más denostado, pero aún quedan resquicios negativos del amarillo, como queda reflejado en el propio origen de la palabra que lo define.

Insectos en las orejas

Sabías-que-la-expresión-“tener-la-mosca-detrás-de-la-oreja”-no-tiene-nada-que-ver-con-el-insectoDe las muchas expresiones con que cuenta la lengua española, he querido señalar otra de ellas cuyo origen me ha parecido cuanto menos curioso.

Tener la mosca detrás de la oreja viene a significar hoy en día que una persona está alerta y pendiente de algo que de algún modo le tiene inquieto. Aunque uno podría pensar que tener este insecto en la oreja es algo muy incómodo y desagradable, he de señalar que este animal no tiene nada que ver con el origen de la expresión. Y una vez más hemos de retroceder en la historia para hallar el origen.

Las armas de fuego antiguas, tales como el arcabuz y el mosquete, requerían a la hora de disparar el encendido de una mecha. Esta mecha en la época era conocida como mosca y era un objeto extraíble que una vez utilizado solía guardarse para su posterior uso. Debido al lento proceso de carga y a toda la parafernalia que se requería para disparar, muchos soldados se ponían la mecha en la oreja, al igual que algunas personas se ponen un lápiz o un cigarro. arcabucero-tener-la-mosca-detras-de-la-orejaEl tenerla en esa posición facilitaba que rápidamente pudiese ser colocada y que se pudiesen realizar los disparos algo más rápido. Por lo tanto a nivel coloquial el tener la mecha o mosca detrás de la oreja venía a significar que los soldados estaban en alerta y prevenidos ante un posible ataque.

Así que ya sabéis, la próxima vez que digáis que tenéis la mosca detrás de la oreja, pensad en la figura del arcabucero o mosquetero poniéndose en su oreja una pieza para poder disparar y oteando el horizonte para vislumbrar enemigos.

Por lo tanto, espero haberos hecho pasar un buen rato y haberos descubierto otras particularidades del idioma que hablamos a diario. ¡Hasta la semana que viene!

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Acerca de Mjolnirx

Apasionado de la historia y muy curioso.
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7 respuestas a Curiosidades etimológicas III: El curioso origen de las palabras

  1. Benito dijo:

    Eres como el libro gordo de Petete, educas y entretienes a partes iguales

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