El pacífico “español”, Urdaneta, Kuro-Shivo y el Galeón de Manila


A finales del pasado mes de septiembre se cumplió el quinto centenario de la fecha oficial del “descubrimiento” del océano Pacífico por parte de europeos. Y añado lo de europeos porque este océano ya era conocido por otras culturas asiáticas y de Oceanía. Las comillas sobre el descubrimiento se deben a que realmente no es exacto definir como descubrimiento a algo que ya estaba antes incluso de que la humanidad echase a andar (más bien el océano pacífico descubrió la presencia de europeos en sus aguas jejeje). Sea como sea, la presencia de España en este océano es tan apasionante como ignorada. Y es que hasta en lares tan alejados de España, y más concreto en el mayor océano de la tierra, España dejó su impronta en las miles de islas que salpican sus aguas.

Para situar un poco el contexto, el prestigio reconocido del primer europeo que lo observó fue para Vasco Núñez de Balboa, que en 1513 tras una peligrosa aventura cruzando Panamá lo divisó, quedó maravillado ante su inmensidad e hizo la toma de posesión del mismo en nombre de la corona española (foto de la izquierda).

El origen del nombre del océano no es en la actualidad el mismo que le otorgó Núñez de Balboa, pues este marino lo llamó Mar del Sur, nombre que sería después muchas veces utilizado en plural, Mares del sur. Según se cuenta, Fernando de Magallanes (foto de la derecha), marino portugués al servicio de la corona española, en su viaje alrededor del mundo tras cruzar el estrecho que lleva su nombre entre Argentina y Chile, se  encontró con un “mar” en calma. indexVisto la diferencia de tiempo con la parte Argentina, donde encontró numerosas tormentas, lo definió como pacífico. Nombre que sinceramente no hace gala al océano de los tifones, tsunamis y diversos fenómenos que se dan en sus aguas. Por último señalar que este océano tuvo un cuarto nombre, y fue el de “Lago Español”, pues era muy seguro para las naves españoles (seguro en cuanto al reducido número de hundimientos y de ataques corsarios). Resulta muy curioso que un océano que ocupa un tercio de la superficie terrestre sea tildado de lago.

Hay que señalar que en aquella época encontrar un paso entre los océanos Atlántico y Pacífico era algo muy perseguido por los navegantes y reyes que financiaban los viajes. En la actualidad existen principalmente 3 pasos: El canal de Panamá, el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake, estando los dos últimos en el extremo sur de Sudamérica (en la época sólo se conocía el de Magallanes y posteriormente el de Drake). Durante mucho tiempo se buscó el mítico paso del noroeste, pues se decía que por la zona de los Estados Unidos y Canadá existía un paso seguro que comunicaba ambos océanos. La razón de esta búsqueda parece que tiene su origen en las historias que contaban sobre expediciones vikingas que habían navegado por la zona y habían contactado con pueblos muy remotos al oeste del continente. Aunque en la actualidad podría decirse que es impracticable, hay que señalar, que de acuerdo con otro post de este blog, Fatalismo climático, en la época medieval se dio un pequeño aumento de la temperatura media que fue suficiente para que parte de la capa de hielo se derritiese y permitiese cierta navegación por los territorios del norte de Canadá (aunque desconozco si fue suficiente para poder navegar completamente por la zona).

Volviendo al pacífico, durante casi cuatro siglos de presencia, España “descubrió” y colonizó una gran cantidad de islas de la zona, como Filipinas, Guam, Las Marianas, Palaos, Las Molucas, islas del Almirantazgo, islas Marshall, islas Carolinas, las Hawai, Iwo Jima, Nueva Guinea, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, islas Salomón, Vanuatu y un sinfín más de islas que por motivos de espacio no las incluyo. Posteriormente, estos dominios sufrieron el mismo proceso colonizador por parte de otros países, estando actualmente principalmente en manos del Reino Unido, EEUU, Francia y Japón. España lo perdió todo, o casi todo, pues por motivos de errores en la definición de los límites de los tratados de cesión de las islas, España aún podría reclamar la soberanía de varios atolones e islas que aunque son administrados por otros países como Indonesia y los Estados Federados de Micronesia, siguen perteneciendo teóricamente a ella: Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea (forman la Micronesia española). Pero debido al escaso valor económico y estratégico de ellas, así como a los conflicots diplomáticos que surgirían, España no ha reclamado su soberanía.

Untitled-1Pero para que España llegara a tener este imperio colonial en el Pacífico, hubo de darse otro gran “descubrimiento”, pues había un gran problema que los navegantes debían sortear. Resulta que España se lanzaba al pacífico desde Argentina por el estrecho de Magallanes y posteriormente, desde México cuando el dominio español se hizo efectivo. El viaje hacia Filipinas era largo pero generalmente sin grandes incidentes. El problema era que si se quería regresar al continente americano con los galeones con velas (hasta el siglo XIX no se implementarían los motores a vapor), era imposible por las rutas conocidas (las mismas de ida) pues los vientos no lo permitían. La solución para volver a los puertos del oeste de México consistía en ir hacia el oeste cruzando el cabo de Buena Esperanza en el sur de África, seguido del estrecho de Magallanes y subir hacia México. Vamos, cruzar el mundo entero… Por eso desde el principio los navegantes españoles buscaron rutas alternativas que permitiesen el regreso seguro. Tras muchos años de búsqueda con varios fracasos, a veces perdiéndose los barcos en el inmenso océano, fue un militar, marino, explorador, cosmógrafo y religioso agustino español quien alcanzaría la fama descubriendo un paso.

2013062895andres_de_urdaneta_infLa ruta, conocida como la Ruta de Urdaneta (En honor a su descubridor, Andrés de Urdaneta) o tornaviaje, era posible gracias a las corrientes conocidas como Kuro-Shivo (río Negro en japonés). Estas corrientes, iniciadas en el norte de Filipinas, suben hasta bordear Japón por el sur y luego se lanzan hacia el este hasta subdividirse en varias corrientes, dando la principal de ellas con la costa oeste de México, enfrente de las costas de Acapulco. Además de la conexión, otra de las ventajas radicaba en que se trataba de aguas cálidas y veloces, por lo que la vuelta, con permiso de alguna que otra tormenta, se podía y se puede realizar rápidamente.

imagenes112aEl éxito del descubrimiento fue tal, que pasó a ser rápidamente un secreto de estado dentro de la corona española. Permitió el envío “rápido” de suministros hacia México y el resto de América, y ayudó a consolidar el imperio español en la zona. Con el tiempo, el secreto fue descubierto por otros países, pero eso no impidió que siguiese el comercio naval español en la zona. Es más, existía un servicio mercantil que tenía gran fama en la época y que era conocido como el Galeón de Manila (inaugurado por Urdaneta en 1565), que conectaba Filipinas con Acapulco, con una parada en la isla de Guam y con una duración de entre 3 y 4 meses.  Este rico servicio (rico por la riqueza en valor de los bienes que transportaba) estaría activo hasta 1815, año que realizó el último servicio durante la guerra de independencia de México.

ruta-galeon-de-manila-mapa-antiguoSin duda, eran otros tiempos, y otras mentalidades, donde los navegantes españoles se lanzaban a peligrosos mares, océanos y tierras desconocidas, con el deseo de ganar la reputación de su “descubrimiento”, la colonización para la corona española y las riquezas que ello pudiese conllevar. Así que si alguna vez navegáis o sobrevoláis el océano pacífico, recordad que esa inmensidad de agua azul fue antaño conocida como el lago español en honor a aquellos españoles que vivieron aventuras en sus inmensas aguas.

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2 respuestas a El pacífico “español”, Urdaneta, Kuro-Shivo y el Galeón de Manila

  1. Adriana dijo:

    MIra lo que uno aprende, jamás había yo escuchado el nombre de Lago Espa;ol, suena muy romántico, casi como el Capricho Espa;ol de Rimski/Korsakov. Buen punto que el Pacífico los descubrió a ellos, siempre el homocentrismo!

  2. Pingback: Una isla llamada basura | LA TROMPETA DE JERICO

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